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Experiencia en Seaman Journey

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Experiencia del Seaman Journey

Tenía una gran expectativa al momento que llegué al aeropuerto de  Baltra ya que estaba a pocos minutos de conocer el Seaman Journey, pero la  experiencia comenzó cuando el guía del yate sostenía una pancarta con la leyenda de SEAMAN JOURNEY, me pudo reconocer por el ping que distingue a los pasajeros de esta embarcación y me registró en la lista, una vez que nos reunimos todos quienes íbamos abordar la embarcación nos dio la Bienvenida, al instante todos los pasajeros pudieron notar la experiencia y el profesionalismo que esta persona tenía para manejar al grupo. Mientras recorríamos el tramo del Canal de Itabaca a Puerto Ayora el guía nos daba a conocer las riquezas que poseen las Islas y en especial la Parte Alta de Santa Cruz que es un tesoro lleno de varias especias de flora. Muy carismático nos pedía que nos presentemos para conocernos entre nosotros y contagiarnos del buen ánimo que el guía del Seaman Journey tenía. Este tramo lo realizamos en una furgoneta full equipo que era muy cómoda. La imagen de cuando llegamos a Puerto Ayora y bajamos del bus para dirigirnos al muelle se asemejaba a una escena de las mejores películas porque todo era tan lindo en este pueblo que parecía que el cielo fue pintado por alguien, tenía un color turquesa muy lindo pero eso no era todo, una vez que tomamos las pangas del yate para que nos trasladen al Seaman Journey pude ver una embarcación que se distinguía sobre el agua cristalina del mar, todo empezó a parecer un sueño….

Una vez que llegamos  al tan distinguido Seaman Journey el Capitán y su tripulación nos dieron la bienvenida para posteriormente indicarnos las cabinas en las cuales viajaríamos visitando la Islas. No pude contener mi asombro al ver la infraestructura del yate que por fuera se veía súper bien, pero por dentro era algo espectacular. Las cabinas están tan bien diseñadas y tan cómodas que me sentía como en casa. Cuando llegó el momento del almuerzo, nos lo sirvieron en la parte superior al aire libre. La comida era excelente, había para todos los gustos y la calidad era lo mejor. La comida cada vez más sorprendía a todos los pasajeros, que cada vez que nos reuníamos comentaban de la felicidad que tenían al ser bien atendidos, con un servicio personalizado, a los pasajeros les encantaba el servicio que brindaba la tripulación que muy amablemente atendían todos los requerimientos de quienes estábamos a bordo a más que siempre estaban pendientes nosotros. Posteriormente fuimos a ver las tan famosas tortugas en su estado natural, no podía creer que tenía una de ellas a tan cerca, fue una experiencia única, al igual que todas las visitas que realizamos a bordo del Seaman Journey. La última noche nos dieron una cena especial de despedida. A la mañana siguiente después de la última visita pudimos entender de mejor manera la gran importancia de conservar el ambiente, ya que podría afectar a las tan maravillosas Islas Galápagos y a las muchísimas especies que aquí habitan, que por cierto son el complemento ideal para hacer de Las Islas Galapagos  un sueño dentro de la tierra.